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jueves, 15 de noviembre de 2018

Hola Borreguetes

Antes de Hola Borreguetes



Hola borreguillos queridos lectores, ¿os he contado alguna vez lo de mi parafilia con los carteles? Es mi cebo natural en el que caigo inevitablemente.
Noche de sábado, llovizna suave  y frío otoñal, ¿se os ocurre mejor forma que refugiarse en el teatro?
Ya, ya lo sé, escuchar Pienso en tu mirá de Rosalía en bucle estaría to' guapo, pero hay que ventilar y oxigenarse con otra gente. Seamos sociables, por favor. Dejad el fortnite. Y el hearthstone.



Después de Hola Borreguetes


Otro cómico manchego. Y van ya... no sé qué tiene el acento manchego que me encanta. Debe ser esa manera tan bonica de inventarse palabras chanantes. Picueto. Viejoven.
Como ya me ha pasado con otros monologuistas a los que he ido a ver, Agustín Durán me parece mucho más divertido y tronchante cuando improvisa con el público que memorizando un guión, que también lo hace gracioso, ojo. Pero es esa inesperada elocuencia que interactúa con otro señor del público lo que me hace estallar a carcajadas.
Debe ser el sello de calidad manchego, certificado de excelencia.


miércoles, 27 de junio de 2018

¿Tienes un minuto? de JJ Vaquero

Antes de ¿Tienes un minuto? de JJ Vaquero


Mi Antes de podría ser perfectamente mi Después de En Bruto, ya conozco más a este hombre e incluso le sigo en la distancia por las redes sociales. Ganas de disfrutar y pasar una noche de risas.


Después de ¿Tienes un minuto? de JJ Vaquero

Este hombre es un crack. Son las 23:30, el espectáculo tendría que comenzar en breve y hay una impresionante cola de gente por entrar aún en el Palacio de la Prensa. 
¿Qué es lo que haría cualquier artista? Esperar pacientemente a que todo el mundo se acomode, aunque se empiece 15 minutos después.
¿Qué es lo que hace Vaquero? Salir mientras que todos estamos buscando nuestras butacas para amenizar, contar unos chistes, improvisar a saco con el público mientras esperamos entre risas y una juerga loca a que todo el mundo entre para que empiece realmente el show.

Y el show es un no parar de reír, entre texto guionizado e interacción con el público, no puedes nunca parar de reír, y cuando acaba el espectáculo, coges el metro y vuelves a tu casa, te vuelve a salir esa risilla floja de esos chistes políticamente incorrectos con los que te sientes un poco identificado porque tú también eres un poco cabronazo, como Vaquero. Reconócelo.

¿Que si tengo un minuto? Tengo los que tú me digas, mi rey.

domingo, 5 de marzo de 2017

La Verdad de los Domingos

Antes de La Verdad de los Domingos


Lo tengo que reconocer, el Teatro Galileo es uno de mis preferidos, creo recordar que no he visto ninguna obra que no, me haya entusiasmado como poco y fue donde conocí Eterno Creón, la mejor obra que he visto y de la que hicimos una reseña en su día (publicidad inside).
Y no sé la verdad de los domingos, pero la de los sábados es que quiero pasar un buen rato.
 Vamos dentro de la verdad.

Después de La Verdad de los Domingos



Si el sábado fue la esperanza por ver un buen espectáculo, el domingo es la resaca de la explosión de mentiras en las que nos movemos, una reflexión entre risa y risa sobre nuestras vidas y las falsedades en las que crecen.
Es esa revelación en forma de monólogo genialmente interpretado por Iñigo Asiain del porqué mentimos de forma habitual, de la mentira social y la personal, que consigue trasladar el protagonista de la obra hacia nosotros mismos, un ejercicio de introspección que nos advierte sobre una constante en el ser humano.

'-¿Por qué miente usted?
-Yo no miento.
-Primera mentira de la noche.'

Además de romper la cuarta pared con elegancia y gracia a la hora de interpretar a Héctor Sinisterra, nuestro maestro de ceremonias en el circo de la vida, sabe improvisar con rapidez, habilidad y lucidez, Iñigo Asiain es capaz de hacernos pensar (que ya de por sí es un gran logro) sobre nuestro modo de llevar las relaciones sociales.

La verdad de la obra es mentira. Héctor Sinisterra no existe y su vida está determinada por la mano sádica de un escritor titiritero, interpretado un actor prodigioso, pero ¿acaso no es ésta otra mentira más que nos hace sentirnos bien en nuestra vida?
Es la magia de la mentira. El prodigio del teatro.
Eso es La Verdad de los Domingos.